Tú eliges quién lee tus estudios
Tus estudios los lee la inteligencia artificial o una persona del equipo de Vitalis: lo eliges tú y lo cambias cuando quieras. Fuera de eso, nadie entra a mirar tu expediente.
Cómo funciona
Para sacar los valores de un estudio hay dos caminos y ninguno es obligatorio. Con IA, el documento se procesa de forma automatizada con un modelo de inteligencia artificial, sin que ninguna persona lo vea, sólo para cargar sus valores. Con captura por persona, tu estudio no sale de Vitalis con tu nombre: una persona del equipo, obligada por contrato a guardar confidencialidad, abre sólo los estudios que tú enviaste, separa los resultados de tus datos de identidad, pasa los valores a tu expediente en un máximo de dos días hábiles y cada apertura queda en tu bitácora. Si no eliges ninguno, tus estudios se guardan pero nadie ni nada saca sus valores. Lo que llega de un laboratorio se cifra en cuanto entra, con una llave propia por documento que ninguna persona puede leer: vive en una tabla que ni un administrador consulta. Si eliges la IA, tus PDFs se leen, clasifican y calculan sin intervención humana, y el acceso a tu expediente está cerrado por reglas a nivel de base de datos (RLS) ligadas a tu identidad. La cola donde se resuelven los correos que no casan NO muestra el documento ni tus valores: sólo quién lo envió, el folio y qué falló, más un cotejo que el servidor resuelve por dentro y devuelve como un sí o un no, sin enseñar ninguno de los dos nombres que compara. Para que una persona abra un documento hace falta tu autorización expresa —que caduca y puedes revocar— o, si el resultado llegó sin dueño identificable y no hay a quién preguntarle, una cuenta de auditoría designada, distinta de la de administración, con motivo escrito. Cada apertura queda asentada y tú ves las de lo tuyo. Lo que no se resuelve se borra a los 30 días.